He dado muchas vueltas a lo que debería decir en mi primer post. Acerca de qué debía tratar. Cual debía ser mi presentación en este nuevo mundo.

Tantas vueltas, que los días pasan y el post sigue esperando.

Así que hoy he decidido sentarme a escribir sin más, dejar que surja de manera natural, sin editar, porque creo que será la mejor manera de que empecéis a conocerme,  sin filtros.

Hasta llegar aquí, he intentado formarme, he realizado cursos, y he leído mucho acerca de cómo llegar a la gente, y puedo decir que muchos meses y muchas horas de lectura después, estoy incluso más perdida que al principio.

Los gurús de la blogosfera coinciden en muchas cosas, y opinan absolutamente lo contrario en otras. Hablan de estrategias, de planes, para conseguir el objetivo de llegar al mayor público posible.

Para ello te aleccionan sobre qué temas tratar y cómo, el tono de tus textos, los canales de difusión adecuados.

En fin, muchísima información que a mí se me queda en nada, porque yo no entiendo de estrategias, suscriptores y canales de difusión.

A mí me gusta escribir, y me gusta la decoración, y es posible que en algún momento me apetezca escribir sobre decoración, pero no puedo pensar en buscar un tema de moda y sentarme a escribir sobre él buscando atraer lectores.

Claro que quiero que me leáis, que interactuéis conmigo, pero sólo puedo hacerlo desde la seguridad de mis textos, con la confianza de que escribo como siento y de lo que tenga necesidad en cada momento.

Porque quiero que desde el principio nuestra relación sea como la de unas amigas que quedan para charlar tomando un café, en esas conversaciones que en ocasiones pueden ser fútiles y superficiales, y otras veces profundas y complejas, pero siempre sin guión.

Guste más o guste menos, yo actúo siempre desde el corazón, ya sea diseñando mis complementos decorativos, ya sea escribiendo.

Es lo que os prometo, y lo que os pido.